4 de febrero de 2008

Battle Master, el retorno.


Ha pasado un siglo desde la última gran batalla, corría el año 199yalgo y nosotros eramos unos mocosos con pelusilla bajo la nariz y nuestros primeros pelos púvicos. Ahora ya somos mayores, corre el año 2008, y nuestros puvis están bien poblados (a no ser que alguno de los dos se lo haya rasurado). Yo llego de la calle y veo un gran tablero desplegado en el suelo, aquel en el que años atrás a base de cañonazos y mazazos de ogro pasábamos algunas tardes. Mi hermano se ha pasado 30 minutos montando todos los componentes y ya está ansioso por empezar. Tras elegir misión desplegamos los batallones como indica el reglamento y echamos a suerte el control de los ejércitos. A mí me toca ser el imperio, y en esta misión simplemente tengo que evitar que ningún ser del caos tome la torre, una posición estratégicamente defendida por mis hombres de a pie.


Al horizonte, las tropas del Caos, las cuales avanzan hacia mí con sed de sangre, yo aguanto, tan firme como esa escena mítica de Wallace, y de repente mis caballerías contraatacan y barren el franco oeste del ejército maligno. Pese a su gran coraje mis Lords Imperiales caen bajo las grandes manos del Ogro, pero mi cañón afina puntería y manda al submundo a tan inmunda bestia. Este certero disparo hace tambalearse al ejército del mal. Siguen las luchas encarnizadas, pero otra vez el cañón actúa, destruyendo una unidad de Guerreros del Caos, la moral de mi contrincante (mi hermano mayor) se derrumba. Prácticamente está siendo pulido, apenas le quedan en pie dos unidades de arqueros, una de goblins y su caballería, pura morralla. En un excelente turno de caballería le dejo tieso y mi cañón vuelve a reventar sus líneas, esta vez a sus arqueros. Sólo le quedan su caballería, mientras que yo sólo he perdido los Lords, una infantería (la cual dejó tocada a su última unidad) y mis caballeros pantera, los cuales aguantaron estoicamente innumerables ataques de malditos goblins. Yo le ofrezco una retirada, pero insiste. Todo mi ejército (incluido el cañón) se desplaza hacia su posición, el sigue empeñado en luchar, pero no puede vencer ta basto poder y cae.


En apenas 40 minutos le doy la barrida de su vida y le quito las ganas de seguir jugando, pero sé que tarde o temprano habrá revancha...



... le estaré esperando.

1 comentario:

smp dijo...

humillacion, humillacion...